27 febrero 2015

LÁMPARA DE LAVA CASERA, efervescencia de color

Seguimos contagiadas del espíritu científico de la "Semana de la Ciencia" de l'Escola l'Olivera. En esta ocasión intentaremos recrear una lámpara de lava casera. Para ello necesitamos:

- Una botella vacía de plástico, o bien una jarra o un vaso grande de vidrio.
- Agua, aproximadamente 1/4 parte de la capacidad del recipiente.
- Colorante alimentario.
- Aceite vegetal, unas 2/4 partes de la capacidad del recipiente.
- Pastillas efervescentes (las nuestras eran de un complejo vitamínico). 
Para empezar vamos a colocar en el interior de la botella o jarra una cuarta parte de agua. Luego añadiremos unas cuantas gotas de colorante alimentario, hasta que coja la intensidad del color que deseemos. Este ya es un paso que les encanta a los más peques, que se quedan embobados observando cómo se tiñe el agua. 

A continuación añadiremos unas dos cuartas partes del recipiente de aceite vegetal (el nuestro era de girasol). Dejaremos el cuarto de botella o jarra que queda vacío por si acaso la reacción efervescente subiera más de lo que esperábamos. En este punto podremos detenernos a observar cómo el aceite se mantiene sobre el agua teñida, sin mezclarse ni teñirse, debido a que el agua posee mayor densidad que el aceite.

Y por último, el gran desencadenante, la pastilla efervescente, que en contacto con el agua desprende dióxido de carbono que forma burbujas de agua que no se mezclan con el aceite. ¡Espectacular! 

Volvemos a lo mismo que decíamos en la entrada anterior. No podemos esperar, ni de lejos, que entiendan la reacción química. Aquí lo fundamental es sorprender, estimular el sentido visual e ir asimilando poco a poco el concepto acción-reacción, que es la introducción de la pastilla la que causará toda la reacción.


CONSEJO DE PETRA: Si lo hacéis en una botella, no la tapéis, pues el gas que se genera con la efervescencia aumentaría la presión dentro de la botella y ésta podría explotar.

PIZARRA CASERA, el gusto de escribir sobre sal, arena o harina

Hoy Susana tenía una caja de madera vieja sin utilidad y quería hacer una pizarra de arena para practicar la escritura. La idea es fantástica porque estimula el tacto a la vez que se practica la escritura o grafía en general, y ¡reciclamos!. Además resulta bastante relajante, incluso recuerda a los minis jardines zen que tan de moda se pusieron hace años para reducir el estrés. 
Por otro lado es altamente recomendable para aquellos niñ@s que sienten pavor a equivocarse, a "estropear" el papel o la ficha, y que si les sale mal se frustran con facilidad. En esos casos este tipo de pizarras domésticas les ayudará a ganar confianza y relajarse, porque aquí los errores son hasta divertidos pues sacudimos un poco el cajón de madera y volvemos a empezar.


Como siempre lo podéis hacer a vuestra manera. Básicamente necesitáis:
- Una caja. Nosotras hemos querido reciclar y hemos aprovechado esa cajita compartimentada, forrando el fondo con papel autoadhesivo de colores fluorescentes para añadir el elemento sorpresa. También podéis hacerlo con una simple caja de cartón, o con la tapa de una caja de zapatos. Podéis engancharle un fondo, o pintarlo, o dejarlo tal cual, va a gustos, aunque l@s peques suele preferir los colores, de hecho os pueden ayudar a pintarlo y así disfrutan un buen rato.
- Arena, harina o sal, un medio sobre el que escribir. En este caso hemos optado por la sal, pero la harina fina tipo harina de arroz o maizena seguro que es una sensación muy agradable.
- Un modelo de letra, número o incluso dibujos sencillos que el niñ@ deberá reproducir. En las imágenes podéis ver que hemos optado por poner pinzas de tender la ropa boca abajo, forradas con el mismo papel autoadhesivo, y por suerte encajaban perfectamente, así con simples pedazos de folio hemos podido preparar un montón de letras y números. Pero también podéis optar por imprimirlas en folios individuales y dejárselas en un lateral de una en una.

Iniciarle con letras de su propio nombre siempre es más motivador, y seguir luego con los nombres de los miembros de la família o compañeros de clase o amigos, es un buen recurso. Es más fácil iniciarse en el trazo limpio y sencillo de las mayúsculas. Y es importante acompañar la acción siempre con nuestra palabra, enseñándole a identificar primero el sonido de las letras y más adelante el nombre de las letras. Y haz que se familiarice con la dirección adecuada que debe seguir al formar la letra.

CONSEJO DE PETRA: Vigilad que no se coman la pizarra!


26 febrero 2015

"MAGIC MILK", efectos de color sobre leche


Esta semana en el Colegio de Gonzalo (Escola l'Olivera, de Sant Cugat) celebran la "Semana de la Ciencia" con un montón de ingeniosas actividades para primaria e infantil. Contagiadas de ese espíritu científico hemos decidido hacer una pequeña tanda de breves entradas con experimentos caseros sencillos con los que podréis sorprender a l@s peques y despertar los sentidos. 

Vamos a empezar con esta "leche mágica". Para ello solo necesitamos:
- Un poco de leche,
- Un plato,
- Colorante alimentario en varios colores,
- Lavavajillas líquido de fregar a mano,
- Un par de bastoncillos de algodón para los oídos.


Consiste en volcar la leche, no demasiada, hasta cubrir el fondo del plato. Añadir un par de gotas de cada color justo en el centro del plato con leche, tocando un color con otro, y entonces untar el bastoncillo en el lavavajillas e introducirlo en el centro del plato y... tatchannnn! Ahí lo tenéis, el lavavajillas desplaza la grasa de la leche, moviendo con ello los colores, que empiezan a formar círculos y mezclas sorprendentes.




Para nosotras el objetivo principal de esta actividad no era que entendieran la reacción química, sino que disfrutara visualmente y fomentar el concepto acción-reacción, es decir, intentar que fueran conscientes de que lo que provocaba las ondas de color eran ellos mismos al introducir el bastoncillo untado en jabón.

23 febrero 2015

LA CESTA DE LOS TESOROS, explorar con autonomía objetos cotidianos

Los objetos sencillos y cotidianos pueden convertirse en un auténtico tesoro. La "CESTA DE LOS TESOROS" consiste en situar en el suelo un cesto lleno de tales objetos (no juguetes) de distintos materiales, tamaños, formas y texturas, para que los niñ@s, sentados a su lado, puedan acceder fácilmente y explorar con el objeto de proporcionar nuevas sensaciones a través de los cinco sentidos. Se trata de aprovechar la actividad espontánea del niñ@, mientras el adulto debe permanecer en el "difícil" papel de mantenerse al margen, sentado observando atento y tranquilo las preferencias y actitudes del niñ@, y pendiente de evitar que se introduzca determinados objetos íntegramente en la boca y prevenir accidentes. 

Es un recurso que normalmente los educadores emplean en niños de 6 a 12 meses, que es cuando ya pueden permanecer sentados pero aún no caminan, pues a partir de los 12 meses, cuando la mayoría empieza a caminar y se inicia la aparición sutil del lenguaje, las inquietudes varían y los niñ@s obtienen mayor placer en desplazarse llevando consigo el objeto con el que juegan y manipulándolo con una intencionalidad o una búsqueda causa-efecto mayor, y es cuando los educadores dan paso al juego heurístico, que es el juego del descubrimiento, la experimentación y la manipulación libre partiendo de objetos agrupados en contenedores y bolsas, variados y numerosos, y susceptibles de ser combinados entre ellos, y que deben recoger al finalizar el juego. 

Con esta actividad pueden obtener beneficios tanto a nivel de:
  • Motricidad fina, en la interacción con cada objeto, y al realizar acciones como tapar y destapar, llenar y vaciar, meter y sacar...;
  • Motricidad gruesa, en el desplazamiento para alcanzar el objeto;
  • Desarrollar la coordinación ojo-mano;
  • Desarrollo sensorial; experimentando e identificando sensorialmente las cualidades perceptivas de determinados objetos como su peso, color, tamaño, textura, forma...;
  • Fomenta el descubrimiento, la curiosidad y la exploración;
  • Acrecenta la capacidad de concentración;
  • Favorece la autonomía y la capacidad para tomar decisiones y elegir, ya que nadie les dice lo que tienen que hacer ni cómo lo deben hacer.

A pesar de plantearse como un recurso idóneo para bebés de entre 6 a 12 meses, no hemos dudado en emplearlo también para Gonzalo, adaptándolo, con elementos que pudieran sorprenderle a él y a sus amigos, Roger (de 5 años) y Carla  (de 3 años), hijos de Laura. Juntos han pasado un rato estupendo. Parece increible que puedan sorprenderse tanto de cosas que tenemos en casa, pero que con frecuencia no están a su alcance directo. Cabe decir que hemos añadido elementos acoplables como roscas y tornillos, con los que han estado un buen rato, aunque los  reyes indiscutibles han sido la caracola, un pedazo de plástico de burbujas de embalar, que han disfrutado explotando y unas viejas castañuelas.


La cesta del tesoro La cesta de los tesoros fue ideada por E. Goldschmied y sistematizada en España por T. Majem y P. Ódena. Normalmente se usa un cesto, estable para que no vuelque y suficientemente grande como para que quepan los objetos, pero suficientemente pequeño como para que puedan acceder a él con facilidad. Pensad que cuando lo emplean en grupos (aulas) suelen colocar como unos 50 ó 60 objetos en su interior, y la actividad suele durar entre 30  ó 50 minutos, pero en casa podéis trabajarlo lógicamente a menor escala. Su contenido debe ser renovado y revisado con cierta frecuencia.

La selección de los objetos debe ser minuciosa para despertar al máximo los sentidos, por lo que conviene que tengan distintas texturas, colores, pesos, tamaños (que no sean menores a 5cm), sonidos... Cuando plantean la actividad para bebés, T. Majem y P. Ódena proponen, en cuanto a su contenido, los siguientes objetos:
  • Objetos naturales: piedras, castañas, piñas, trozos de corcho, de corteza, calabazas secas, coco partido seco, esponja natural, caracolas de mar,...
  • Objetos de materiales naturales: ovillos de lana, flauta de caña, brocha de afeitar, pincel, bolsa de rafia, tapones de corcho, cepillo de uñas, cepillo de dientes, cepillo de limpiar los zapatos,...
  • Objetos de madera: cajitas, cuchara, cucharón, espátula, mango de mortero, bol, castañuelas, carraca, pinzas de ropa, cilindros, botones,...
  • Objetos metálicos: cucharas, juegos de llaves, moldes de pasteles, trozos de cadenas, colador de té, latas sin ángulos puntiagudos, embudos, armónica, silbato, cascabeles, campana pequeñita,...
  • Objetos de piel, ropa, fieltro o goma: monedero de piel, bolsa, pelotas, tubo de goma, muñeca de trapo, funda de gafas, osito de peluche, bolsas con hierbas aromáticas, bolsas de terciopelo, bolsas de tela de arpillería, anillas de cafetera, espátula, cremalleras,...
  • Objetos de papel y cartón: libretas de espiral, tubos de cartón de WC o de cocina, papel de lija, papel de charol, cajas de cartón,...
  • Objetos de vidrio resistente: frascos de perfume pequeño, pomo de armario, tarros de mermelada, espejitos, botes pequeños, lágrimas de lámpara,...
CONSEJO DE PETRA: Dejadles disfrutar libremente de los distintos objetos, pero estad junto a ellos vigilando siempre que no se los introduzcan en la boca o nariz...


22 febrero 2015

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO DE CONSTRUCCIÓN

Hoy queremos destacar la importancia de éste simple conjunto de piezas (apilables o encajables, de iguales o distintos tamaños, formas, colores y materiales), con las que se pueden hacer múltiples combinaciones. El juego de construcción acompañará al niñ@ a lo largo de toda su infancia, e incluso hasta la adolescencia, aumentando en grado de dificultad, intencionalidad y concentración según la edad. Por tanto, la forma en que el niñ@ interactúe con las piezas de construcción será también un buen indicador del estadio o nivel de desarrollo en el que se encuentra.

De hecho Gonzalo, debido a su trastorno, hace poco más de un año que se ha iniciado en este tipo de juego. Fueron muchas las tardes de desparramar las piezas sobre la alfombra de casa, intentando que se animara a jugar, mientras él simplemente las observaba de lejos,... Pero no hay que desfallecer. Finalmente, intrigado, empezó a manipularlas y experimentar. A día de hoy ya es capaz de hacer pequeñas construcciones y de simular que forman parte de un "fuerte" vaquero o de un castillo mediaval.

Normalmente el niñ@ de 9 meses disfrutará mucho golpeando el suelo con las piezas de construcción, ¡para desagrado de los padres! Hacia los 12 meses, con la aparición del caminar, encontrará la diversión en llevarse  las piezas de un lado al otro, sin realizar construcciones identificables. Poco a poco se iniciará en la habilidad, no sin cierta dificultad, de apilar o encajar de algunas piezas, dos o tres a lo sumo. Le gustará apilar, encajar y, sobre todo, ¡derribar!Digamos pues que la primera forma de construcción apreciable es el apilamiento, a través de la acción repetitiva de añadir un bloque sobre otro (en el apilamiento vertical) o uno tras otro (en el apilamiento horizontal). Así, hacia los 24 meses será capaz de hacer una torre sencilla o un tren. Es a partir de ese momento que el niñ@, ayudado de su evolución en el lenguaje, se iniciará también en el juego simbólico, que es la capacidad de hacerse representaciones mentales de objetos o de personas que no están presentes y jugar con ellos/as.

Los puentes son el segundo tipo de construcción en surgir. Es hacia los 3 años que el niñ@ comienza a encajar piezas diferentes o puzzles planos y a construir puentes, requiriendo de un cierto equilibrio para evitar que la pieza superior caiga. En ese estadio el juego de construcción enseña al niñ@ que las partes que componen el objeto están relacionadas entre sí de una forma lógica y que por tanto, si quiere construir un puente, primero deberá colocar las columnas o pilares y luego la pieza plana superior.

Más tarde aparecerán los cerramientos, líneas cerradas que el niñ@ emplea para delimitar un espacio interior, separándolo del exterior. No es raro ver jugar al niñ@ de 4  años a construir granjas, caminos o aparcamientos delimitados. Aquí los conceptos geométricos elementales como abierto-cerrado o dentro-fuera están ya bastante afianzados. Progresivamente aparecerán los patrones (repeticiones de un mismo modelo) y las construcciones simétricas, concepto matemático más avanzado. El grado final sería la planificación del proceso de construcción, en que el niño se plantea un objetivo final o una idea de construcción, valora las piezas de las que dispone y planea la estrategia o el momento de su utilización.

Por tanto, podéis ver que es un tipo de juego que va a acompañar al niñ@ prácticamente desde el año hasta los 4 ó 6 años, e incluso más adelante, hasta la adolescencia, a través formas más complejas como puzzles tridimensionales, mecanos, montajes de estructuras o de robots, etc. 

El juego de construcción va a mejorar la motricidad fina y la coordinación ojo-mano, pues las construcciones van a requerir de cierta destreza y de control muscular, controlando sus movimientos y la fuerza que aplica para que las estructuras ya formadas no caigan. También fomenta la creatividad y el juego simbólico, a la vez que tendrá que adaptarse a la realidad, pues no todo sale como él quiere, pues existen ciertas reglas físicas que obligarán a una construcción bien afianzada si no quiere que las piezas caigan. Para ello deberá clasificar las piezas que va a emplear, valorar su idoneidad, favoreciendo que sea más organizado, estimulando la atención y la concentración, así como el esfuerzo y la paciencia para conseguir lo deseado.

CONSEJO DE PETRA: Que no se convierta en un juego olvidado en un armario, ni caigamos en el estigma social de ser un juego para "niños", excluyendo a las niñas de los beneficios que aportan los juegos de construcción.

19 febrero 2015

ESTIMULACIÓN DE LA PLANTA DE LOS PIES

La planta del pie es un receptor sensitivo potente e importante y través de ésta el cerebro va a recibir un cúmulo de sensaciones e información que deberá procesar generando percepciones y estructuras cognitivas, por lo que esa estimulación sensorial, en este caso plantar, nos va a ayudar en la mejora de los procesos cognitivos de aprendizaje, además de contribuir a la reducción de procesos de estrés y ansiedad.

Ya en los primeros meses de vida podemos hacer suaves caricias en zonas sensibles, como las plantas de los pies.  De hecho a partir de las tres o cuatro semanas de vida te recomiendan los beneficios del masaje infantil. Y será hacia el añito, cuando se inicie en el proceso de andar, que podremos empezar con actividades como acompañar al niñ@ andando descalzo sobre alfombras confeccionadas con telas o materiales de diferentes texturas, sobre suelos de diferentes materiales (como parquet, corcho, baldosa, arena...) o sobre espumas de diferentes consistencias (más duras o más blandas, para potenciar las percepciones relativas a la presión), o caminar descalzos por la orilla del mar será un ejercicio genial!

Hoy os presentamos varias ideas para realizar en casa esta provechosa actividad. La primera sería hacer unas simpáticas huellas "gigantes", de colores vivos, en cuyo interior engancharemos distintos elementos o texturas. Aquí podéis ver alguna muestra que hemos preparado con cartón rugoso, algodones y legumbres sobre goma eva.


Una segunda opción, muy sencilla, consistiría en tomar una caja de cartón, proteger el fondo con una tela o con una pieza de goma eva, para que no se rasguñe con ningún perfil, y rellenarla con canicas, o con arroz, o garbanzos, o algodones, etc, dejándole que juegue a mover, remover, pisar o simplemente friccionar la planta de sus pies contra ello. Junto a estas líneas os mostramos algunas fotos y un vídeo de Gonzalo descubriendo y disfrutando de una caja con canicas, lo cual resulta sorprendente porque es extramadamente sensible, siendo incapaz de soportar el contacto de la planta del pie con algunos elementos, como por ejemplo la arena. Poco a poco y con paciencia le vamos ofreciendo todo tipo de texturas, pero sin forzarlo a aquellas que le provocan rechazo.
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CONSEJO DE PETRA: Observa la reacción de tu hij@ al experimentar con las texturas. Si te parece que es extremadamente sensible o que tiene tendencia "exagerada" a caminar de puntillas, consulta con tu pediatra o con un especialista porque puede deberse a varias posibles razones, entre otras, por ejemplo, a la no desaparición del reflejo primitivo de Babinski (cuando el estímulo le provoca que el dedo pulgar del pie se le dispare hacia arriba y el resto hacia abajo como un abanico, reflejo que hacia los 2 años debe haberse inhibido), o bien puede deberse a una disfunción en la integración sensorial o incluso a estrés o tensión emocional entre otras causas.

12 febrero 2015

"PON EL TAPÓN", practica la motricidad fina enroscando y desenroscando

Gracias al reciclaje de los tapones de bricks podemos preparar fácilmente un tablero como el que os presentamos, el “Pon el tapón”, que consiste en enroscar y desenroscar cada tapón con la base del mismo color que le corresponda. 
Con este juego estaremos trabajando dos aspectos principales: por un lado, la identificación de los colores a través de  la asociación y emparejamiento entre el tapón y la base; y, por otro, la motricidad fina, que como sabemos, se refiere a la realización por parte del niño@ de movimientos precisos y de elevado nivel de coordinación ojo-mano, cuyo dominio es fundamental para la adquisición de determinadas habilidades y aprendizajes posteriores  como la escritura.

Para ello únicamente necesitáis arrancar los tapones y bases de los mismos de los brics, pegarlos sobre una base de cartón forrada de goma eva, y unos cuantos gomets o pegatinas de colores. 
 


CONSEJO DE PETRA: Lógicamente debéis lavar bien los tapones para evitar restos. Además es importante que cortéis con unos alicates las partes punzantes del interior del tapón, primero para que el niñ@ no se pinche o le produzca rechazo, y también porque esos "salientes o pestañas puntiagudas" cumplen la función de bloquear el tapón del brick, por lo que si no los quitáis no podrán des/enroscar con facilidad los tapones de las bases ya enganchadas. No hay que confundir esas pestañas punzantes con las que tienen en la base, que esas sí nos interesa conservarlas para clavarlas en el cartón y, junto con el pegamento, poder fijar todo mejor.

BOLSAS SENSORIALES

Hoy os presentamos una actividad divertida y estimulante para toda la familia. Seguro que ninguno podrá resistirse a "toquetear" estas bolsas sensoriales, que son un fantástico recurso para el desarrollo sensorial (no solo del tacto, sino también de la vista). 

A través de su manipulación podemos generar en el niñ@ efectos tan diversos como despertar  su curiosidad, fomentar la creatividad, la imaginación o la concentración o incluso la relajación.

Son sencillas de hacer y permiten al niñ@ explorar y descubrir texturas sorprendentes, colores brillantes, objetos escondidos... y todo ello sin ensuciar demasiado, que por otro lado también nos interesa a los padres. Por lo que son una buena opción para esos días de lluvia que nos toca estar encerrados en casa y que ya no sabemos qué hacer.

Como siempre, recomendamos que acompañéis la actividad con la palabra. Es una forma de ayudar a que todas esas sensaciones que recibe el niñ@, cuando explora la bolsa, puedan ordenarse en su mente y generar percepciones y crear estructuras. En función de su contenido podréis preguntarle ¿cuál está más fría?¿cuál pesa más? ¿de qué color es? ¿cuál brilla más?, o pedirle que encuentre objetos que están aparentemente ocultos, o que identifique las bolsas con los ojos cerrados...
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Para preparar las bolsas sensoriales vamos a necesitar:
- Bolsas con cierre hermético tipo zipp;
- Cinta adhesiva para proteger los laterales;
- Materiales varios para el relleno. En nuestro caso hemos usado agua, gel de ducha, espuma de afeitar, trozos de pajitas o cañas de sorber, purpurina, colorante alimentario, arroz, lentejas, pequeños objetos de juguete...


CONSEJO DE PETRA: El niñ@ debe realizar esta actividad siempre bajo supervisión de un adulto.

11 febrero 2015

TRASTORNO SENSORIALES EN LOS NIÑOS.

La integración sensorial es un proceso neurológico que organiza las sensaciones del propio cuerpo y las del ambiente, y hace posible utilizar el cuerpo de forma efectiva en el ambiente que se encuentra. Con la integración sensorial se asimila y se da sentido a la información que nos proporcionan todas las sensaciones que vienen del cuerpo y del mundo exterior y que es captada a través de los órganos de los sentidos.
Para algunos niños la integración sensorial no se desarrolla tan eficientemente como debiera y perciben las sensaciones de manera confusa impactando en el nivel de alerta y atención, la autorregulación y la organización para los desafíos del medio.
La integración sensorial es necesaria para poder interactuar socialmente e interfiere en la capacidad del niño para:
  • Aprender.
  • Lograr acontecimientos importantes de desarrollo.
  • En su comportamiento
  • Tener relaciones sociales saludables con las  personas a cargo del niño y de otros niños.
  • Construir la autoestima.
  • Desarrollar el control motriz: Coordinación motora gruesa y fina.
Los trastornos en estas áreas pueden afectar a la capacidad para funcionar. En los niños pequeños, los problemas de procesamiento de información sensorial frecuentemente son considerados problemas de comportamiento pudiendo llegar a sufrir de ansiedad, depresión, baja autoestima y aislamiento social.
A día de hoy se estima que el Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS) afecta aproximadamente al 3% de los niños y consiste en la dificultad para procesar y organizar la información sensorial.

10 febrero 2015

PINZAS DE TENDER LA ROPA, un buen ejercicio de psicomotricidad fina

Unas simples pinzas de tender la ropa pueden ser un ejercicio buenísimo para mejorar la psicomotricidad fina que, como ya comentamos en entradas anteriores, es aquella que se refiere a los movimientos corporales que requieren precisión. Mientras juega con las pinzas el niñ@ estará reforzando la articulación, midiendo la fuerza que tiene que hacer en la presión, etc, por lo que os recomendamos que busquéis cualquier excusa para jugar un ratito con ellas. 
En las fotos podéis ver a Gonzalo jugando con dos pinzas inspiradas en imágenes de Pinterest y elaboradas por nosotras mismas con goma eva, pero no tienen por qué ser tan elaboradas. La gracia de estas reside en que al presionar y abrir la pinza descubría, en una, un buho saliendo del huevo y, en la otra, una mano que se había zampado un tiburón. La verdad es que estuvo media tarde jugando a que el tiburón se comía al buho, con lo que, sin darse cuenta, estaba trabajando la prensión de los dedos de ambas manos.
 


CONSEJO DE PETRA: Es un recurso tan útil, sencillo y asequible que debéis anirmaros a usarlo de cualquier forma que se os ocurra. Nosotras ya estamos explorando todas sus posibilidades y os las mostraremos en próximas entradas. Ya sabéis, si queréis explicarnos cómo juegan vuestros hijos con ellas no tenéis más que contactarnos en aprendejugandoconpetra@gmail.com








09 febrero 2015

Neuroplat, Que es el TEL?

El Trastorno Específico del Lenguaje es un trastorno que afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios, se prolonga durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar en algunos casos secuelas significativas en la edad adulta. 
Las dificultades de lenguaje no se pueden explicar en términos de un trastorno más general como una discapacidad intelectual, un déficit auditivo o motor, o un trastorno generalizado del desarrollo. Todos los niños no presentan los mismos síntomas porque no afectan siempre del mismo modo ni con la misma intensidad a todos los componentes del lenguaje, como son la comunicación, la comprensión y la producción. Además, el trastorno puede afectar niños o niñas que presentan simultáneamente otro tipo de alteración al desarrollo, aunque esta alteración no pueda explicar la importancia de sus dificultades del lenguaje: esta coincidencia dificulta lógicamente la identificación de los trastornos, espInicialmente sus síntomas se superponen con otras patologías del desarrollo y esto ocasiona que a veces, hace falta un tiempo de evolución y de respuesta al tratamiento para confirmar o corregir un diagnóstico inicial. A pesar de esto, hace falta una intervención temprana para tomar las medidas adecuadas desde el primer momento. La identificación del trastorno se basa en el análisis de los síntomas y su relación con el conjunto del desarrollo del niño: se tiene que hacer por personas especializadas en este tipo de alteraciones en estos casos.

08 febrero 2015

BOTELLAS SENSORIALES, entre el relax y la observación

Las "botellas sensoriales" sencillamente son botellas, normalmente de plástico del agua o de refrescos, con objetos y líquido en su interior para captar la atención del niñ@. ¿Quién no se ha quedado embobado alguna vez observando una pecera? Pues ese mismo efecto relajante puede producir en el niño que, agitando la botella, observa como los objetos de su interior se desplazan lentamente hacia el fondo. Pero al mismo tiempo también pueden emplearse para estimular, para provocar que busque o fije su mirada, en el interior de la botella, en un determinado objeto o color. 

En las fotos podéis ver a Gonzalo agitando la botella de agua con "pompones" de colorines en su interior. Primero le dejamos explorar a su manera, girando y sacudiendo el agua según su curiosidad. Luego intentamos captar su atención sobre los pompones de un color. 

CONSEJO DE PETRA: Esta misma actividad se puede realizar, por ejemplo, introduciendo esas gomitas que tan de moda se han puesto para hacer pulseras y que podemos encontrar en cualquier bazar; o bien introduciendo las "chinchetas" de plástico que vienen en los juegos de hacer mosaicos; o con garbanzos, o arroz,... El único  límite vuestra creatividad!

TABLERO DE TEXTURAS

El tacto es uno de los sentidos que primero desarrollamos. El feto ya es sensible al tacto, y el bebé explorará el mundo que le rodea primero a través de la boca y después con las manos y las plantas de los pies.

Es por ese motivo que lo que más trabajamos inicialmente con Gonzalo fue el tacto. Primero, porque era la mejor manera de llegar a él, de transmitirle sensaciones que luego él pudiera ir acumulando y asimilando hasta etiquetarlas mentalmente, e ir  así aprendiendo; y segundo, porque Gonzalo, como muchos de los niñ@s con algún trastorno específico del aprendizaje, es extremadamente sensible a nivel táctil. De hecho, con las rutinas del día a día y a base de ir explorando y trabajando con muchos tipos de materiales, descubrimos que hay determinadas texturas como el látex de los guantes del pediatra, o los globos inflables, que le producen una sensación tan intensa y desagradable que incluso le provocan vómitos. Seguro que en alguna ocasión habréis hablado con alguien, o quizá os pase a vosotros mismos, a quién tocar por ejemplo la piel de un melocotón le provoque "repelús"... pues a él muchos objetos le producen esa misma sensación pero multiplicada por mil!.

Para trabajar todas esas sensaciones que recibe a través del tacto y ayudarle a ordenar mentalmente conceptos como "suave", "rugoso", "brillante", hemos elaborado nuestro propio tablero. Recortamos tres muestras de 5x5cm de ocho tipos distintos de texturas (tela polar, tela brillante, tela plastificada, cartón, goma eva, fieltro oscuro, fieltro claro,...). Cogemos 2 de las 3 muestras de cada tipo y las enganchamos en la base, dejando la tercera suelta como referente que pueda coger y explorar libremente. En este caso todas las texturas eran de color verde, por lo que la diferencia entre unas y otras va a radicar fundamentalmente en sus cualidades táctiles, y después en matices sobre la tonalidad de verde que vamos a tener que ir exponiendo en voz alta.

Para empezar le damos una de las texturas sueltas y le pedimos que la encuentre 2 veces en el tablero. Siempre vamos acompañando la acción con la palabra, describiéndole si es verde oscuro, claro, si es suave, rugoso, si brilla... Cuando logra identificar las dos muestras iguales que están enganchadas en el tablero le felicitamos y pasamos a la siguiente, y así sucesivamente.